Los errores ortográficos y gramaticales más comunes

¿Cuáles son las incorrecciones lingüísticas más frecuentes que cometen los escritores? En este artículo me he propuesto listar los diez errores gramaticales y ortográficos que más me encuentro al realizar correcciones de manuscritos.

Ramón González — 18 enero, 2026

No sé a vosotros, pero a mí se me alegra el día cuando alguien que me saluda por mensaje lo hace como Dios manda. Un Hola, Ramón me pone de mejor humor que un Buenos días Ramón. No hay nada que hacerle, soy así. Igual que a unos les molesta una mancha en la ropa o un resto de comida entre los dientes, a mí lo que me fastidia es que no se separe con coma el vocativo. O que el imperativo se utilice mal. Hace poco decidí darle una oportunidad al yoga. Quería relajarme y busqué un vídeo para principiantes en Youtube. Encontré uno que duraba diez minutos y decidí probarlo. Me tumbé en el suelo, acompasé mi respiración a la de la monitora y me dejé guiar por sus palabras. Todo iba bien hasta que, transcurrido un minuto, escuché: «Ahora, ves aflojándote poco a poco». Alterado, no me quedó más remedio que detener el vídeo.

Algo parecido puede ocurrir si un editor que está leyendo un manuscrito se topa con un error... Bueno, quizá estoy exagerando. Todo el mundo puede cometer fallos esporádicos o tener deslices. No existe el texto sin faltas. Ahora bien, una cosa es un error —o dos, o tres, o cuatro— y otra bien distinta son cuarenta. Si en un manuscrito se repiten una y otra vez las mismas incorrecciones ya no es un descuido, es que el escritor no conoce las reglas más básicas de su oficio, y eso no lo deja en muy buen lugar.

La ortografía y la gramática no existen por azar ni tampoco, como piensan mis alumnos, son un capricho martirizador. Bien al contrario, la función que cumplen es esencial: que los textos se puedan entender. Como veremos más adelante en algunos ejemplos, una coma o una tilde pueden cambiar por completo el significado de una frase.

Roto ya el hielo, y hechas las aclaraciones oportunas, a continuación paso a listar las faltas de ortografía y los errores gramaticales con los que más me suelo encontrar al corregir manuscritos.

1. El queísmo

Se trata de un error que, aunque es más común que el dequeísmo, suele pasar más desapercibido y no está tan mal visto como este. De hecho, en muchas ocasiones se incurre en queísmo por miedo al dequeísmo.

El queísmo consiste en no utilizar de antes de que en construcciones que lo exigen. Ejemplos de queísmo serían: Estoy seguro que llegará a la hora, Me alegro que hayas aprobado o Mi amigo no se da cuenta que lo estoy llamando. Para saber si estamos ante un problema de queísmo, basta con sustituir la subordinada introducida por que por el pronombre eso. Si la frase nos queda agramatical, nos falta el de. Si aplicamos esta regla a las oraciones anteriores tenemos: Estoy seguro eso, Me alegro eso, Mi amigo no se da cuenta eso. Es decir, las frases no son correctas y precisan el de, con lo cual las oraciones originales correctas serían: Estoy seguro de que llegará a la hora, Me alegro de que hayas aprobado, Mi amigo no se da cuenta de que lo estoy llamando.

2. Aún/Aun

Otro error muy común es el de confundir los adverbios aún y aun, cuya grafía se diferencia únicamente por la tilde. Debemos tener cuidado, ya que el significado es diferente: aún es sinónimo de todavía, mientras que aun equivale a incluso o siquiera. Para no equivocarnos, basta con sustituirlos por el sinónimo correspondiente. Por ejemplo:

Mi amigo aún no ha venido. → mi amigo todavía no ha venido.

Me he levantado tarde, pero aun así llegaré a tiempo → Me he levantado tarde, pero incluso así llegaré a tiempo

3. El uso incorrecto del gerundio

La utilización inadecuada del gerundio es uno de los errores más frecuentes con los que me encuentro durante las correcciones. Suele pasar desapercibido porque a todas horas y en todas partes lo usamos incorrectamente, de modo que incluso mal utilizado nos suena natural.

Como ya escribí un artículo en el blog sobre el tema (los usos incorrectos del gerundio), no me detendré más aquí.

4. Los prefijos

La regla general dice que los prefijos se escriben unidos a la base léxica que acompañan: exnovio, antimilitar, vicealcalde… Así que nada de separarlos con espacio o guion. Incluso si la última letra del prefijo es la misma que la primera de la palabra a la que se liga, la unión se realiza, como ocurre por ejemplo con subbloque.

Con todo, existen excepciones que es importante conocer:

· El prefijo irá separado de su base léxica si esta está formada por varias palabras. Por ejemplo: ex primer ministro, pos Guerra Fría, pro derechos humanos.

· El prefijo se unirá con guion a su base léxica si esta comienza por mayúscula, es un número o una sigla: anti-Putin, sub-21, pro-ONU.

5. El vocativo

Tal vez es el error que con más frecuencia me encuentro, sobre todo cuando se tata de corregir diálogos. La regla dice que cuando se saluda o se hace una petición a alguien usando el vocativo, debe ponerse una coma entre el saludo o petición y el vocativo. Es decir, lo correcto es escribir: Hola, amigo, ¿Qué quieres comer, hijo?, Ven aquí, papá. Esta coma, aunque parezca irrelevante, puede en algunos casos cambiar por completo el sentido de la frase. Y es que no es lo mismo decir Vamos a comer, niños que Vamos a comer niños. El olvido de una coma puede conducir al canibalismo.

6. Hecho/Echo

No se debe confundir hecho (participio pasado del verbo hacer) con echo (primera persona del presente de indicativo del verbo echar). Este error ortográfico se da sobre todo en expresiones del tipo (aquí bien escritas): te echo de menos, estoy hecho un lío, estoy hecho polvo, hoy echo un polvo… Para no confundirnos, debemos pensar en si deseamos utilizar el verbo hacer o el verbo echar.

7. Qué/Que, Dónde/Donde, Cómo/Como, Cuándo/Cuando

Qué, cuándo, cómo y dónde se escriben con tilde cuando son interrogativos o exclamativos, como en: ¿Cómo te llamas?, ¡Qué bien te veo!, Desconozco dónde vive, No sé cuándo vendrá. En ningún caso se deben confundir con que, cuando, como y donde, que no llevan tilde y tienen usos y significados diferentes.

Los errores se suelen dar, sobre todo, cuando los interrogativos no van entre signos de interrogación. Para saber si se debe poner tilde o no existe un sencillo truco (solo válido para interrogativo + verbo): si tras la palabra en cuestión puedes añadir demonios, significa que lleva tilde. Por ejemplo:

Dime dónde estás. → Dime dónde demonios estás.

Ese es el colegio donde estudié. → Ese es el colegio donde demonios estudié.

8. La confusión entre por qué, por que, porqué y porque

Es uno de los errores más típicos, y como me lo suelo encontrar a menudo, ya le dediqué un artículo en el blog. Puedes leerlo en el siguiente enlace: Porque, porqué, por qué, por que: diferencias, usos y ejemplos.

9. El verbo haber en su forma impersonal

Cada vez más me encuentro con errores del tipo: Habían muchas personas o Han habido problemas. En estas frases, se ha cometido el error de realizar la concordancia entre el verbo haber y personas/problemas. Pero personas y problemas no son el sujeto de la oración, sino el objeto directo. De hecho, estamos ante oraciones en que no existe sujeto, y por lo tanto el verbo haber, en su forma impersonal, debe aparecer en tercera persona del singular. Así pues, lo correcto sería: Había muchas personas, Ha habido problemas.

10. Sino/ Si no

Para cerrar la lista, un error clásico, el de confundir la conjunción adversativa sino con la combinación si no (conjunción condicional si + adverbio de negación no). Para no equivocarnos, podemos realizar las siguientes verificaciones:

· Cuando si no introduce una oración condicional negativa, intercalamos una palabra entre el si y el no y verificamos que no cambia el significado. Por ejemplo:

Si no llegas a la hora, no entras. → Si (tú) no llegas a la hora, no entras.

· Cuando si no es sinónimo de en caso contrario, basta con reemplazarlo y asegurarnos de que el sentido de la frase permanece invariable. Por ejemplo:

Hazme caso; si no, te castigo. → Hazme caso; en caso contrario, te castigo.

· Si las dos verificaciones anteriores no se cumplen, estaremos ante una utilización de sino.

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